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Escrito Por en Feb 17, 2024 en Grecia y Roma, Héroes mitológicos, Héroes y heroínas, Heroínas | 0 Comentarios

La historia de Antígona contada para jóvenes del siglo XXI

La historia de Antígona contada para jóvenes del siglo XXI

Vale, ahora están de moda los libros y películas con chicas como protagonistas. Heroínas. Muy bien. Pero los productores y escritores se creen que las mujeres en el pasado eran unas bobas maltratadas que se pasaban el día cosiendo calcetines y que ellos ahora han inventado la pólvora. Y no.

En el siglo V a. C. un dramaturgo de nombre Sófocles escribió la historia de Antígona, hija del rey Edipo. La vida de Edipo, rey de Tebas, ya da para una telenovela, pero nos centraremos solo en ella.

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Antes de nada: Edipo, que tuvo una vida complicada, un día harto de sus hijos, los maldijo. Algo que no hay que tomarse a broma y que influirá en su futuro.

El rey de Tebas, tuvo cuatro hijos. Unos dicen que de su madre y primera mujer, Yocasta, y otros de la segunda. Los hijos se llamaban Antígona, Ismene, Eteocles y Polinices.

A la muerte de Edipo, sí, el del complejo y el que averiguó el secreto de la esfinge, ocurrió lo de siempre, que los hijos comenzaron a pelearse por la herencia. En concreto, Polinices y Eteocles. Al principio habían pactado que tendrían el poder en Tebas por turnos. Pero cuando le tocaba a Polinices subir al trono, a Eteocles ya le había gustado lo de ser rey y se negó.

Se organizó una guerra que terminó con los dos hermanos apuñalándose uno a otro.

Triste.

antigona

En ese momento entró en escena Creonte, el tío de los dos jóvenes, que, como regente, había estado moviendo los hilos detrás del rey, cuando era mayor.

Tras la muerte de los hermanos, Creonte «hizo el favor» de asumir el poder y emitió una ley por la que se enterraría a Eteocles con todos los honores, pero a Polinices no. Es decir, prohíbe que se le entierre.

En aquella época no se esparcían como ahora las cenizas de los difuntos en el mar al sonido de una flauta travesera, mientras se leen poemas sacados de una red social.

Las honras fúnebres, el entierro o la incineración eran importantes. Lo más sagrado. En primer lugar por una razón práctica: para que tu familia no viera cómo te devoraban las entrañas los buitres. Y también iba en contra de los dioses de los cielos y los infiernos. Si no te enterraban, no bajabas al Hades y te quedabas toda tu eternidad vagando sin descanso. En plan fantasma.

No se veían los ritos funerarios como algo de carcas, eran importantes para superar el duelo y el trance de la muerte de un ser querido.

«Porque los que creen que solamente ellos poseen la sabiduría, la elocuencia y el valor que no tienen los demás, esos, al ser examinados, se encuentran vacíos».

Antígona, Sófocles

Antígona, como familiar más cercano, se sintió en la obligación de enterrarlo. Estaba comprometida con Hemón, el hijo de Creonte. Y si no hubiera removido demasiado el asunto, habría acabado como reina de Tebas.

Una joven que aprieta los puños y tiene que elegir entre perder el novio al cumplir el deber religioso, natural y familiar… O cumplir una ley que considera injusta.

Esta escena se repite siglo tras siglo: un ser humano se retuerce de dolor cuando tiene que decidirse entre cometer una injusticia o seguir su conciencia.

En aquella época la conciencia era importante. Se estudiaba filosofía.

“No comparto el odio, sino el amor”

Antígona, Sófocles

Antígona se remangó la túnica y decidió actuar. Primero intentó que su hermana Ismene le ayudara. Pero esta le dijo, que si eso ya luego.

Así que ella sola se dirigió donde estaba el cadáver de su hermano. No hace falta ser muy listo para imaginárselo apuñalado y con las tripas colgando. Y esparció sobre él un puñado de tierra.

Los soldados de Creonte, que vigilaban el cuerpo de Polinices, la descubrieron y la llevaron ante el rey. Creonte, que era su tío y futuro suegro, decidió castigarla por ello. Unos dicen que la condena era enterrarla viva y otros que emparedarla. Da un poco igual, el resultado es el mismo.

Cuando ya se la llevaban, apareció allí Ismene, arrepentida de no haberla ayudado. Y se ofreció para compartir castigo con ella. Todo muy de tragedia griega.

Salían las dos hermanas por la puerta, cuando se cruzó con ellas Hemón, el prometido de Antígona. Intentó convencer a su padre de que las perdonase, sin éxito.

Y entonces llegó la noticia de que Antígona se había suicidado en prisión. Hemón corrió hacia la cárcel y transido de dolor decidió matar a su padre con una espada. Pero falló y acaba suicidándose él también.

La última que murió fue Eurídice, la madre de Hemón.

Y el tirano Creonte se quedó solo, en el atrio de su palacio, mirando al horizonte, con su culpa y sus leyes injustas royéndole las entrañas.

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La figura de Antígona se ha utilizado en la literatura y en la historia de los siglos posteriores, como el ejemplo de mujer fuerte con principios éticos, icono de resistencia, que se enfrenta, aunque le cueste la vida, al tirano injusto.

Y a día de hoy se sigue representando en teatros del mundo entero, porque aún hay, y habrá, dictadores y leyes injustas.

P.D. Si las tragedias griegas te provocan ataques de ansiedad, puedes ver el musical Antigona tiene un plan de la productora y escuela JANA, con un final más feliz.

Si deseas leer una entrada de las heroicas mujeres de los héroes griegos, pincha aquí.

FOTOS:

Musical Antigona tiene un plan, Jana Producciones

Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, 2020

Teatro Español

Storytel


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