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Escrito Por en Nov 25, 2017 en Grecia y Roma, Héroes mitológicos | 2 Comentarios

Las  7 heroicas mujeres de los héroes griegos

Las 7 heroicas mujeres de los héroes griegos

Se eres de los que pensaban que con la cólera de Aquiles y  las cachas de Hercules se acababa el mundo de los héroes de la Antigua Grecia, te has equivocado.

Falta lo mejor: las heroicas mujeres de los héroes griegos. Aquellas que les daban el escudo antes de la batalla y les decían:

-Regresa con él o sobre él.

Si no las conoces, aquí puedes empezar:

1. Penélope

¿Qué harías si tu marido  se fuera un día al trabajo y tardara veinte años en regresar?

Eso le pasó a Penélope con Ulises.

Ulises se marchó a la guerra de Troya que duró diez años. Todos los príncipes griegos regresaron a sus casas, pero Ulises se perdía y se distraía en otros asuntos en un viaje por el Mediterráneo que acabo siendo la verdadera Odisea.

¿Y qué hacía Penélope mientras veía cómo le salían las primeras canas esperando? Aguantar a los numerosos pretendientes que se habían instalado en su palacio y se gastaban su patrimonio con buenas viandas de jamón. De pata negra, seguro. Así intentaban presionarla para que eligiera un nuevo marido.

Penélope les anunció que se casaría cuando acabara un bordado muy hermoso que estaba realizando. Lo bordaba de día y lo deshacía de noche. Debían de estar muy borrachos todos con los caldos de las bodegas reales de Ítaca para no darse cuenta. Así que fue una criada algo cotilla la que descubrió el pastel.

Entonces Penélope se sacó de la manga el arco de Ulises, que después de veinte años debía de estar algo duro. El que consiguiera tensarlo se casaría con ella. Los pretendientes, resacosos, no pudieron. Pero en ese momento apareció un tipo con pinta de naufrago.

El mendigo tensó el arco y disparó. Era Ulises.

Enseguida acabó con los gorrones del palacio. Y con la espera de su mujer.

¿Sólo él fue heroico?

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Penélope dudando si dar con la puerta en las narices a Ulises

2. Antígona

Si piensas que tu familia es rara, escucha esto.

Antigona era hija de Edipo, el del complejo, rey de Tebas. Edipo, sin saberlo, mató a su padre y se casó con su propia madre, Yocasta.

Tuvieron cuatro hijos: Antígona, Irmene, Eteocles y Polinices.

Cuando se descubrió lo que había hecho Edipo, se sacó los ojos. Así, a pelo. Y sus hijos lo expulsaron de Tebas. Solo Antígona se quedó con él.

El poder en Tebas se lo dividieron entre Eteocles y Polinices. Cada año gobernaría uno. Pero como el poder pierde a los hombres, cuando Eteocles tuvo que dejarle el trono a su hermano, se hizo el tonto. Y como a los hombres, aunque no quieran reconocerlo, les gustan las guerras, montaron una.

Murieron los dos.

Llegó al poder Creonte, que prohibió enterrar los cuerpos de los dos hermanos. Algo que en las culturas antiguas estaba bastante mal visto.

Antígona, que por aquel entonces salía con Hemón el hijo de Creonte, burló la guardia y salió a dar sepultura a sus hermanos. Estaba quemando el cuerpo, cuando la enchufaron con una linterna. La habían pillado.

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Antigona algo traspuesta después del entierro

Fue condenada a ser enterrada en vida.

Antes de que la pillaran, se suicidó. Así como Hemón, que ya podía haberla defendido antes.

La historia de Antígona, escrita por Sófocles, es una de las más representadas del teatro griego.

 

3. Hécuba

Viuda de Príamo, rey de Troya. Tuvo la desgracia de ser la madre de Paris, el que la lió gorda con la guerra de Troya.

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La parejita causante de diez años de guerra. De la película “Troya” (2004)

Durante esta guerra murieron casi todos sus hijos y fue entregada a Ulises como botín de guerra. No se caían bien.

De regreso a casa pararon en Tracia, donde rindieron un tributo a Aquiles, el héroe muerto en batalla. Se encontraban en pleno tributo cuando se apareció Aquiles, rodeado de una nube de vapor, y les anunció que para salir de allí, tenían que inmolar a Polixena, una de las hijas de Hécuba.

Dicho y hecho, y con la madre delante.

Allí en Tracia, en el palacio del rey Polimnéstor, se había resguardado otro de los hijos de Hécuba llamado Polidoro, con un gran tesoro. Al llegar, Hécuba se enteró de que el rey había matado a su hijo y que se había quedado con todas las joyas del tesoro.

Hécuba perdió la cabeza, se abalanzó contra el rey y le sacó los ojos.

La echaron del palacio y cuando iban a darle muerte, se convirtió en perro.

Eurípides escribió una obra de teatro sobre ella. Se lo merecía.

 

4. Andrómaca

Era la esposa de Héctor, el heredero del trono de Troya.

Héctor fue uno de los héroes más humanos de la guerra de Troya y le dolió mucho dejar a su mujer y a su hijo pequeño por defender a Paris, el imbécil de su hermano que había secuestrado a Helena.

Como suele ocurrir, Héctor murió en la batalla a manos de Aquiles. Y Aquiles en venganza por haber matado a su amigo Patroclo, ató el cadaver a un carro y le dio varias vueltas alrededor de Troya. Después lo dejó doce días sin enterrar.

Los siete hermanos de Andrómaca también fueron asesinados por Aquiles. Y ella entregada como botín de guerra a Pirro, el hijo de Aquiles.

Siempre la sombra de Aquiles.

La triste historia de esta mujer, y de todas las que han sufrido una guerra, aparece en otra obra de teatro de Eurípides, Las Troyanas.

 

5. Lavinia

Era hija de Latino y Amata, reyes de Lacio. Tenía un pretendiente llamado Turno, pero parece que a ella no le iba demasiado.

Un día que estaba haciendo una ofrenda de perfumes con su padre, se le prendió el pelo y la ropa. Pero no le ocurrió nada. Su padre, algo sorprendido, fue a pedir consejo al oráculo de Fauno, que más o menos le dijo que no casara a su hija con Turno, que se presentaría un buen partido mejor.

Y así fue, poco después llegó un tal Eneas, guapo y fornido, que pidió la mano de Lavinia. A Turno no le gustó y montaron una guerra.

Ganó Eneas, se casó con Lavinia y gracias a ellos nació el Imperio Romano.

 

6. Ariadna

Era la hija del rey Minos, de Creta. En Creta tenían un problema gordo llamado Minotauro, un bicho con cabeza de toro que habían encerrado en el famoso laberinto. Cada año tenían que mandar desde Atenas siete chicos y siete chicas para dar de comer al Minotauro. Algo muy parecido a Los Juegos del Hambre o El corredor en el Laberinto. Entre ellos se había escondido Teseo, un guaperas, gallito de gimnasio, que se había propuesto acabar con el toro. Ariadna, como en las pelis, en cuanto lo vio, se enamoró. Él le prometió casarse con ella, ella le prestó ayuda y le dio un ovillo de hilo para guiar sus pasos por el laberinto.

Teseo mató al Minotauro y acabó saliendo del laberinto gracias a Ariadna.

Pero esto es Grecia, no Hollywood.

Pararon en la isla de Naxos y mientras Ariadna se echaba la siesta típica mediterránea muy buena para la salud,  arriaron las velas del barco y Teseo la dejó en la estacada.

Seguro que la pobre Ariadna se desorientó cuando despertó de la reparadora siesta.

Pero salió adelante.

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Ariadna se despertó de la siesta y se encontró la playa llena de domingueros.

7. Dido

Dido era la hermana de Pigmalión, el del complejo. Y estaba casada con Siqueo, un sacerdote fenicio muy adinerado. Pigmalión  cogió envidia a su cuñado y lo asesinó, mientras  ofrecía un sacrificio.

Pigmalión ocultó tan bien el delito que hubiera pasado desapercibido si no hubiera pasado por allí un agente del CSI, perdón, si no se hubiera aparecido Siqueo en un sueño a Dido para contarle la verdad y recomendarle que huyese. Todo esto tiene un tufillo a Hamlet.

Dido sin pensárselo dos veces, se llevó todas la riquezas de su marido, de su asqueroso hermano, quince barcos y a todos los hombres de la ciudad que tuvieran algo  contra  Pigmalión.

En Chipre paró y buscó a algunas jóvenes casaderas. Se llevó a todos al norte de África, compró tierras y fundó la ciudadela de Cartago.

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Chiringuito de bienvenida en las costas de Cartago

Ahí no se queda todo.

Cerca vivía un rey algo pesado llamado Yarbas. Al ver que la ciudad de Cartago progresaba, quiso casarse con Dido. Como ella se negaba, montó una guerra. Típico.

¿Qué hizo Dido? Tras tres meses de tregua, se acabó suicidando.

Tampoco hay que ponerse tan trágicos, pero así era la vida en la Antigua Grecia.

 

¿Conoces alguna heroína más? Yo sí… Se me han quedado en el tintero algunas: Hipólita y las feroces amazonas, Medea, y las fuertes espartanas…

Ya las irás conociendo.

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2 Comentarios

  1. Muy interesante. La historia la han escrito los varones, y también la historia de los mitos griegos, así que pocas veces nos cuentan las desventuras del otro cincuenta por ciento de la población. La conclusión, por cierto, está clara: los héroes griegos eran unos impresentables. Claro que con los dioses que se gastaban…

    • Por eso hay que hablar de ellas.

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