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Escrito Por en Jul 4, 2018 en Literatura Juvenil, Reseñas | 0 Comentarios

Prohibido leer a Lewis Carroll

Prohibido leer a Lewis Carroll

“Prestigioso matrimonio de Manhattan, Nueva York, precisa urgentemente institutriz francesa para su única hija. Se requiere seriedad, también buenas referencias, sin duda buena educación y muy importante, imprescindible, capacidad para mentir tanto en inglés como en francés”.

Con este anuncio contacta la joven francesa Eugéne Chignon con la familia Welrush y comienza a trabajar para ellos como institutriz de su única hija, Alice, a la que, bajo amenaza de despido, jamás podrá hablar del libro  “Alicia en el país de las maravillas” ni de nada relacionado con esa obra ni su autor.

Eugéne, durante el viaje desde Europa a Estados Unidos, tendrá que lidiar  con su propia  torpeza y con el señor Stilt, el tío de la niña. Y conseguir que esta no se entere de la llegada a Nueva York de Alice Lidell, la mujer que inspiró el personaje de Alicia.

 

Estupendo y divertido libro al más puro estilo Roald Dahl que cuenta con unas excelentes ilustraciones.

La historia engancha desde el principio gracias a unos personajes entrañables con unos defectos  y unas situaciones disparatadas.

Autor: Arboleda, D. /Sagospe, R. prohibido-leer-a-lewis-carroll

Editorial: Anaya.

Año de publicación: 2013. (Premio Lazarillo y Premio Nacional de literatura juvenil)

Valoración: Muy bueno

Edades: Para niños a partir de 10 años

 

“Eugéne se apoyó sobre unas cajas para esperar a que se solucionara el atasco (…)

Y es que las cajas, desgraciadamente, no eran cajas sino el anciano lord Paddington sentado en una silla de ruedas. 

La silla de ruedas se deslizó veloz muelle abajo , y el Lord, temeroso de acabar  en las aguas, se agarró a lo primero que pudo, y lo primero a lo que pudo agarrarse fue el reverendo Fritzwatter, quien no era un pasajero, sino que estaba allí para bendecir la salida del transatlántico. Fritwatter quiso apoyarse en su ayudante, pero el monaguillo debió considera que el sacrificio del sacerdote era suficiente, así que dio un ágil salto a un lado, dejando que la silla de ruedas con un lord y un reverendo encima siguiera su peligroso camino hacia el océano.

Lord Paddington y el reverendo Fritzwatter arrollaron a varios pasajeros, abollando varios sombreros, antes de que un hombre con buenos reflejos consiguiera agarrar las manijas de la silla de ruedas (…) pero con el frenado, el reverendo Fritzwatter salió disparado y chocó contra el equipaje de Lady Westminster de Murk, quedando enterrado entre una avalancha de jaulas y baúles…”

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