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Escrito Por en Feb 2, 2019 en Héroes y heroínas, Literatura Juvenil | 0 Comentarios

5 + 1 tipos de hadas que encontrás en España

5 + 1 tipos de hadas que encontrás en España

Hadas. Seres de luz hermosos, etéreos y bondadosos. ¿O no tan así? Sus orígenes, no en vano, las señalan como criaturas de moral dudosa, representada en un defecto físico que suelen esconder, como una cola de vaca o una pezuña hendida.

Sea como sea cualquier héroe o heroína puede encontrarse con ellas y deberá conocerlas en profundidad.

hada

En las mitologías antiguas, las hadas eran capaces de actos mágicos de cualquier naturaleza, bondadosos o malvados, pero nunca desinteresados del todo. Si tenían algo que sacar de ayudar a alguien, no se lo pensaban para hacer cualquier cosa.

Más tarde, en la Edad Media, esta imagen se dulcificó hasta el punto de que las hadas se convirtieron en doncellas hermosas, siempre dispuestas a ayudar por pura bondad, y fue Shakespeare (o eso se dice) el primero en hacerlas diminutas y ponerles alas.

Desde luego, este estereotipo es el más conveniente para los cuentos infantiles, y no hay duda de que Disney supo sacarle provecho. Sin embargo, la literatura, el cine y las series actuales se han molestado en rescatar la dualidad del carácter y la moral de las hadas. Así, a pesar de que sus poderes siguen siendo los mismos, y a pesar de que su naturaleza sigue siendo tan esencialmente ecológica como al principio, ahora están más cerca de la humanidad que nunca antes.

Sea como sea, una mezcla de todas estas imágenes ha sobrevivido al tiempo y ha permanecido en toda la mitología europea, así que aquí te dejo una clasificación de los tipos de hadas que, de todas las que he encontrado, es la más clara respecto al folclore español:

1- Hadas de los mares (sirenas)

2- Hadas de los ríos y cuevas (lamias)

3- Hadas de las fuentes (ninfas)

4- Hadas de los bosques (janas, anjanas…)

5- Encantadas (aparecen en todos los grupos anteriores)

A continuación te voy a hablar de qué tipos puedes encontrar en España, dónde y sus características. Es decir: hablemos de hadas españolas.L

Lamias

Según el folklore del País Vasco y Navarra, la lamia apareció por la maldición desafortunada de una madre a su desobediente hija. Dice Juan Eduardo Cirot, en su Diccionario de Símbolos, que «las lamias son seres semejantes a las sirenas, que viven con frecuencia en compañía de dragones, en cuevas y desiertos».

Sin embargo, en el País Vasco y Navarra, el parecido de las lamias con las sirenas (cuerpo de mujer con cola de pez en lugar de piernas) se limita a las zonas costeras, mientras que en el interior, estos habitantes de los ríos y cuevas tienen pezuñas de cabra o patas de oca o gallina.

lamia

En Galicia, las lumias son seres perversos que infunden temor a los humanos con aviesas intenciones, equiparables a las brujas, y personifican el egoísmo y la ruindad.

Malvadas o no, hay que llevar cuidado con las lamias si intentan atraerte hacia ellas, pues corres el riesgo de que te arrastren al agua hasta sus reinos marinos. No te hagas ilusiones, no vivirás en ellos, no: morirás ahogado.

Sirenas

En Cantabria, si un pescador consigue capturar una sirena, recibe como recompensa de Lantarón, el rey-tritón del Cantábrico, el derecho a casarse con ella. Para ello, el pescador debe besar enseguida a la sirena, cuya cola se transforma inmediatamente en dos hermosas piernas. Además, la sirena le entrega su espejo de nácar, que él debe esconder de manera que ella no pueda hallarlo, pues, si así fuera, el hechizo termina, vuelve a transformarse en sirena y regresa al mar. ¿Te suena de algo todo esto del beso?

sirena

En Cataluña y Baleares no cuentan historias hermosas sobre las sirenas. Según su folclore, las sirenas mediterráneas tienen la costumbre de acabar con la vida de los marineros o de provocar tempestades y maremotos. En la isla de Menorca todavía aseguran que se las oye cantar durante el solsticio de invierno.

También en Galicia se cuentan este tipo de leyendas de sirenas que intentan atraer a los marineros con su canto para hacerlos naufragar. A este canto lo llaman «la llamada de “a serea”» y, no en balde, la costa de Finisterre, de donde proviene su leyenda, sea «a costa da morte».

En Asturias, mientras tanto, aunque también hablan de cantos maravillosos, las historias son menos truculentas y se centran en la imagen de la mujer peinando su melena con un peine de oro.

Si quieres saber más sobre sirenas, puedes leer este artículo: Sirenas, ¿heroínas o villanas?

Anjanas, janas, ninfas y ondinas

En Cantabria, las hadas bondadosas y hermosas reciben el nombre de anjanas. Siempre sosegadas y poseedoras de todas las virtudes, a veces, sin embargo, recorren los pueblos en forma de viejas para probar la caridad de las gentes; si son caritativas, las premian con diversos regalos y dones, pero si no, las castigan con picores espantosos, al modo de brujas perversas.

En Asturias abundan las xanas que custodian tesoros infinitos. Se las describe como una especie de ninfas pequeñitas, de extraordinaria belleza, que tienen un cabello muy largo, visten el traje típico del país y son cristianas (a diferencia de las lamias). Sin embargo, a semejanza de las lamias, habitan en cuevas y fuentes y se peinan los cabellos con un peine de oro (como asimismo hacen las «gojes» o «donas d’aigua»). Se dice también que algunas de ellas están encantadas, con lo que se debe diferenciar a las xanas genuinas de aquellas que acceden a esta condición por algún tipo de castigo o maldición.

anjana

Ciertas leyendas asturianas dicen que, en el fondo de las fuentes que habitan, «tienen las xanas un hilillo de oro que no se rompe nunca, y quien lo devane todo él sin soltarlo, al final saca a una xana, desencantada y feliz».

En León se habla indistintamente de janas, ninfas u ondinas y las conectan directamente con la tradición de la mitología grecorromana.

Lavanderas

También pertenecen al folclore cántabro y asturiano. Según las leyendas cántabras, las lavanderas son ancianas que lavan la ropa en el río, «visten trajes negros y se adornan con pañuelos de colores y todo tipo de collares, pulseras y abalorios, que les sirven como amuletos. Cubren su cabellera blanca con sombreros de alas anchas y alta copa en forma de cono, que normalmente llevan arrugada, adornándolos con una o dos plumas de ave», como la prototípica bruja de cuento de hadas. Y como la prototípica bruja, su objetivo son los niños, a los que intentará llevarse con la corriente, así que mejor ni te arrimes si la ves cuando vayas al río con tus hijos.

lavanderas

En Asturias hablan de los golpes de sus palas contra las piedras del río cuando lavan la ropa, y también aconsejan no acercarse, pues quien las vea desempeñando sus labores, serán arrastrados por la corriente. Mucho menos discriminatorias que las lavanderas cántabras, ¿no crees?

Moras

Suelen ser denominadas «encantadas», sobre todo cuando adoptan la forma de serpiente. Salen de sus cuevas por las noches a peinar sus cabellos con la intención de atraer a un hombre que sepa desencantarlas.

En Galicia designan con el nombre de «mouras» a unas encantadoras mujeres muy bellas, que guardan fabulosas riquezas, de las que tan sólo disfrutan ellas y ocasionalmente algunos humanos si aciertan a desencantarlas o a cumplir ciertos requisitos.

En Castilla y León, las moras encantadas se manifiestan en la mañana de San Juan y preferentemente a hombres; tienden ropa; se relacionan con tesoros ocultos; piden ser desencantadas, etc. En Castilla siguen con la dichosa manía, ya vista en Asturias y en Galicia, de transformarse en culebrones para ver si el mortal elegido es capaz de vencer la repugnancia que le produce el verse rodeado por sus viscosos anillos con el fin de romper el hechizo al que está sujeta.

En Aragón, para desencantar a las moricas, suele bastar con acudir en la noche de San Juan a la fuente en la que habitan, coger un ovillo que previamente la dama entrega y marchar con él, sin volver la cabeza. Conforme el hilo se va desenrollando, se oyen fuertes gritos intimidatorios, algunos de ellos terroríficos, pero no hay que asustarse ni volver la vista, porque en tal caso se malogra el desencanto.

Como puedes ver, las moras ya no son hadas provenientes y guardianas del entorno natural, como dice la mitología, sino que son humanas que han sido convertidas por una razón u otra. Son estas, precisamente, las que aparecen en las leyendas del resto de la península a pesar de recibir distintos nombres, como «ayalgas» o «atalayas» en Asturias, «encants» en Cataluña y Baleares, «encantadas» en Extremadura y «moras encantadas» en Andalucía. No te vayas a creer que el folclore acaba en el norte de España; simplemente, en la mitad sur, las leyendas cambian y humanizan todas estas leyendas de hadas, en las cuales pueden regresar a su forma humana si da con ellas alguien que sepa desencantarlas. Incluso en la zona de Alicante y Murcia, donde tan difícil es encontrar un folclore que hable de estas criaturas mágicas, existe la leyenda de la «encantà del barranc», o la encantada del barranco.

Todas mujeres (excepto en Cataluña), todas malditas y muchas vigiladas por un dragón, o «cuélebre», te esperan en sus respectivas cuevas, fuentes o lagos para que las desencantes y les devuelvas su vida.

Por último, no te he hablado todavía de Canarias, y es muy curioso, porque este es el único lugar de España donde se conecta a las hadas con la Atlántida. Las llaman los «seres blancos» y se refieren a ellas como seres ancestrales de carne y hueso que habitan en enclaves recónditos del archipiélago, en el subsuelo y en ciertas oquedades de las islas, donde preservan sus grandes tesoros y conocimientos.

Hadas, moricas o encantadas, ¿tú qué crees, son reales o solo invenciones fantásticas para explicar accidentes que provocan ahogamientos y desapariciones?

Entrada escrita por Maribel Abad Abad, filóloga, crítica literaria y escritora de literatura fantástica.

www.maribelabad.com

Twitter: @MaribelAbadAbad

Instagram: @maribel_abad_abad_

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